❥ La lengua en pie

El aire me sabe a canela, lo saboreo, muerdo el sabor. Canela mezclada en té tibio que bebo poco a poco, a sorbitos de niña. Y así, como una niña, sujeto la taza con dos manos. La ventana del salón está abierta de par en par, el aire sabor canela lo inunda todo creando un ambiente de paz. Afuera el sol de mediodía, la plaza en calma, el viento acariciando los árboles y ese zumbido de silencio que lo detiene todo creando una atmósfera dulce de vida acurrucada. Percibo el sosiego, lo saboreo, le doy dos lametazos y medio a esta paz.

Leo que el terremoto de Italia ha causado 267 muertos. Náufragos en tierra, náufragos en el aire, náufragos en la mar. Doy un sorbo más al té y pienso en toda esa gente. En ellos, en aquellos otros, en todos. Pienso en su vida acurrucada, hoy fugada, huida, muerta, muerta, muerta de muerte súbita, envuelta en un aire igual de similar al que hoy acaricia los árboles del parque. Me quedo inmóvil en la silla. Su vida, mi vida, no hay diferencia. Es simplemente el azar de un segundo que todo lo rompe, que todo lo apaga. El zumbido exterior intensifica la carencia de canela. En un instante el té se ha acabado y la taza está ya vacía.

Y agradezco percibir el vacío entre las manos, el aire bailando entre los árboles, el regusto de canela, mi silla, ese zumbido, mi respiración, el latido que de un vuelco me pone la lengua en pie.

Estamos obligados a morder la vida.

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❥ La nana del sol

Me preguntaba una amiga que qué me pasa, que tengo el blog “muerto de risa” desde principios de Junio. Es verdad. Y quien dice el blog dice facebook, Flickr, Twitter (sí, sí, yo me meto a probar todos los saraos que pillo, lo único que me falta es el Snapchat ese que ni sé ni ganas). Menos Instagram, que más o menos mantengo activo a diario, me cuesta un horror actualizar nada. Es verano, ya volverán las ganas. Además todo son rachas. (Me gusta esa palabra “rachas”). Hay rachas en las que apetece mucho comunicarse y compartir (también) online un millón de cosas y otras en las que sencillamente no. Yo debo estar de pleno en una de estas últimas, y lo agradezco. La única que siempre me acompaña es mi cámara, ella sí, de ella me cuesta mucho desconectar aunque también he tenido mis pausas. Es verano. Tengo las balconeras abiertas de par en par, desde afuera me acunan la nana del sol y el piar alegre de los gorriones. Es verano. Todo incita, todo aclama, todo invita.

Vayamos.

RosellesBLOG

Ecos de una primavera que ya es historia…(cómo vuela el tiempo)…