❥ Casi nunca me entero

Ha muerto Prince. No iba a empezar ésta entrada así, pero ahora, al lanzarme sobre el teclado, lo han vuelto a comentar en la radio. La muerte de Prince, como la de Bowie, me deja extraña. Extraña porque se van yendo los iconos musicales de mi juventud y en especial de mi adolescencia. Y en la adolescencia la música se siente de forma intravenosa. Te entra por los oídos pero te circula por la sanguínea hasta el corazón. Y allí se ramifica en emociones y sentimientos puros, sin filtro, a pelo, capaces de estremecerte una vida entera. Por eso, noticias como la de Prince, al margen de entristecerme, hacen que me sienta muy, muy extraña, como huérfana de buena música. Qué haberla hayla, imagino, pero

En fin, que no era esto lo que quería escribir, sino que hoy es el “día de la Tierra”. Con esto de “los días de” me pasa como con los Santos, que nunca me entero de cuando caen ni tampoco, la verdad sea dicha, los celebro. Pero este en especial me toca, nos toca a todos y no sólo hoy sino cada día. Cuidemos el planeta, conciencémonos de una puta puñetera vez. Cuidémoslo, por nosotros, pero sobretodo por ellos, por los que vienen detrás. 

¡Feliz fin de semana!

Rosella

 

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❥ Sin frenos…

…(pero con cámara)

Una de las mil cosas buenas que tiene la primavera es que podemos hacer más actividades en la terraza, bajo un sol que (aún) no quema y escuchando las golondrinas. Jaume dice que a estas alturas del curso está ya hasta el gorro de tantos deberes, y yo le doy la razón. Mientras lo dice baila haciendo equilibrios con un libro de texto en la cabeza. Lo observo divertida y de pronto me faltan piernas y manos para coger la cámara y fotografiar sus ocurrencias. Y esa es una de las cosas que me he propuesto firmemente como meta, fotografiar mucho más a mis hijos, llevarme cámara adentro cada milímetro de nuestra cotidianidad.

Una cotidianidad maravillosamente mutante, que crece a diario, que gira, que se amolda, que se elastiza y que, la mayoría de veces, me deja con la sensación de escurrirse demasiado deprisa.  Y no existe frenos para el tiempo, no, pero por fortuna…hay cámaras. 😉

Bailes

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