❥ Estación(es)

Nunca recuerdo cuando acaban y empiezan las estaciones. Sé que es por Diciembre cuando el Otoño se despide y da paso al invierno. No importa, no tengo prisa. El Otoño es mi arrullo particular y pienso disfrutarlo hasta su último aliento de color.

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Vallgorgina, 27.11.16

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❥ Casi con timidez

Se me ha quedado un suspiro de luz adormecido en las pestañas. Lo sé porque percibo coordenadas azules en el radar de la mirada. Coordenadas de un azul casi cielo. Un azul oxígeno, azul nana, azul sol. Algo así como un nada pesa tanto o todo irá bien. Y quiero paladear el momento, vivir la magia de los días sencillos, despacito, casi con timidez,  como si mi isla interna fuera el camino, la inercia, el lugar.

Mi único universo.

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❥ No estarás aquí para siempre

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“Mira fijamente, curiosea. Escucha, espía. Muere sabiendo algo. No estarás aquí para siempre”  (Walker Evans)

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Hoy, por pura casualidad, he encontrado ésta cita de Walker Evans. Tanto me ha gustado que la he puesto, a modo de recordatorio, en el lateral del blog. Ya sabéis, para esos días de cansancio en los que pesa, un poco más de la cuenta, el plomo invisible de las alas.

¡Buen fin de semana!

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❥ Condensación

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Condensación s. f.
1. Paso de una sustancia del estado gaseoso al líquido o sólido. vaporización.
2. Acción de condensar una sustancia para hacerla más densa, especialmente eliminando parte del líquido que contiene.
3. Reducción del contenido de un escrito o un discurso a poca extensión, conservando lo esencial y eliminando lo superfluo.
“conservando lo esencial y eliminando lo superfluo.”

Creo que me quedo con la última definición. 😉

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❥ Como si anidaras allí

Yo sé…que siempre te pienso a saltos y cordilleras.

Pero, sabes? cada vez que observo detenidamente el sauce de la plaza (sobretodo cuando es otoño) me acuerdo de ti. Como si anidaras allí, en alguna de sus delicadas ramas. Ese sauce resistió hace un par de años una ventolera tan grande que se llevo de cuajo (oisss “cuajo”, que palabra tan intravenosa, menuda sonoridad) a su hermano gemelo. Que digo yo que los arboles tienen gemelos, no? como las personas. Desde entonces el sauce de la plaza tiene un llanto de mangas largas. Llora más amargamente, sí, pero también de forma más segura, más firme (¡Y en primavera se envuelve en un hipo saltarín que da gusto!) Se sabe un superviviente, uno entre un montón de árboles amables, altos hasta el cielo, que ríen mucho pero que no entienden absolutamente nada. A esos árboles les robo las hojas secas de los pies. Al sauce se las acaricio con la cara al pasar, y al hacerlo siempre cierro los ojos y sonrío desde el ámbar, como una niña.

Cuando me acuerdo de ti siempre sonrío igual. Como si el tiempo hubiera fosilizado un paréntesis repleto de sonrisas limpias, infantiles, íntegras. Una ternura sin filtros ni flecos ni cu-ajos.

Y eso debe ser magia, verdad?

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