❥ De la c-alma

Hoy lo pensaba, cada día necesito menos retórica en mi vida. Cada vez me tienta más el arrullo y el ronroneo, hasta tal punto que he perdido la capacidad de justificarme por completo. Qué gustazo, y creo que eso forma parte del equilibrio interno. Quizá sea la edad o que las caricias de vida superan en tamaño a los mordiscos y me llenan el estómago del corazón. Me pido siempre doble de postre, eso sí, y triple si me viene en gana. No sé, las digestiones anímicas cada vez son más dulces, menos pesadas, como si este cuerpo que cada día es más torpe se compensara devolviéndole a mi alma una ingravidez gustosa. Me peso menos, es la pura verdad. Noto la brisa renacida en las esquinas marinas del corazón.

Y me duelo, eso sí, eso siempre. Me duelo con ese dolor meramente físico, tan constante, tan crónico, tan sin límite. Pero luego, siguiendo esa sibarita ley de compensación, la calma balsámica me acuna desde la sonrisa y así voy, paso a paso, devolviéndole lametazo por mordisco a la vida.

mediterrania
Fue en Diciembre cuando le robé al Mediterráneo este arrullo de luz. 

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Un poco de música: —>