❥ La luz a mordiscos

No sé en qué momento el otoño se me atascó en el pecho. Frenó repentinamente haciendo un sonido intenso, un chirrido agudo que se volvió alambre y por el cual he ido caminando lentamente, silenciosa, intentando mantener el equilibrio para no despertar al enjambre. Ahora, inmersa en estos días de tregua, me digo que quiero comerme el aire a mordiscos, el sol a mordiscos, el frío a mordiscos, la luz a mordiscos. Así que inspiro fuerte y el otoño vuelve a pedalear. Muy lento, mucho, pero muy directo.

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