❥ Tan solo tiempo y piel

El primer propósito que me he marcado al empezar el año ha sido, sin duda alguna, no tener ningún propósito. No sé. Cuando ya tienes una edad (qué rotunda) te das cuenta de que toda la purpurina de propósitos con los que llenas las primeras páginas del año acaba yéndose, poco a poco, por el sumidero de la cotidianidad. Y la cotidianidad es un regalo maravilloso, mágico, un tesoro que no necesita inflarse con mil propósitos de helio sino degustarse minuto a minuto. Al año nuevo le pido solo una cosa para todos: SALUD. El resto lo dejo colgado en blanco de un imperdible, ya lo iré viendo paso a paso, sin estrés, fluctuaré libre de propósitos y expectativas. A veces creo que nos pedimos demasiado, nos exigimos tantas líneas, tantísimas mejoras, de esto, de lo otro, personales, anímicas, emocionales, laborales, físicas, ugg! qué agotamiento. Respiremos, relax, sonríe, disfrutemos del ahora, del día a día, del momento que nos trae oportunidades y latidos. Solo somos un puñadito de tiempo y piel. Vivamos.

Spll-Enero18

 

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