❥ Siempre hay un sol de tarde en el que refugiarse.

Tal día como hoy hace un año me estaban operando. A la par, nuestro pequeño (minúsculo) cerezo se estrenaba regalándonos un festival de cerezas rojas. Recuerdo que el fin de semana previo fuimos a pasar el día a Girona y me fundí en un remolino de gentes, flores y sol. Lo necesitaba (la foto de arriba es de ese día, creo que mi cara lo dice todo). No lo sabía entonces pero ese día marcó un hito a lo largo de toda mi recuperación. Siempre lo recuerdo, siempre vuelvo a él para tomar inercia, y aunque mi recuperación aún sigue -porque esta vez nada ha sido tan fácil- doy gracias por todo. Por la primavera (esta y la de aquel año), por mis ángeles, por las cerezas, por las flores y por ese sol de caricias que es un bálsamo para el corazón.

spll-1