❥ Cosas…

Confieso que para saturarme a mí hay que caminarme mucho, la verdad. Soy de paciencia pequeña pero de sordera larga así que eso me otorga un extra de tolerancia que además estiro con muchas dosis de optimismo, de ese que me nace de forma innata y que a veces me gustaría medir pero que no puedo. Soy difícil de saturar pero cuando llego al límite hay un punto de no retorno imposible de rectificar. Me ha pasado con familiares a los que quiero y que llegados a esa línea se ha producido el derrumbe dentro de mí. Entonces emerge el muro de contención y ya no puedo dar marcha atrás, no consigo volverme flexible ni empatizar. Me apena porque como he dicho me ha pasado con familia pero también con amigos y eso me apena aún más. En fin, cosas…

¿Un cafe?

🙂