❥ Otoño en el paladar

Octubre solía ser un mes por el que me gustaba transitar despacio, sin prisa, con calma, paladeando las rutinas como si al masticarlas el otoño me las descubriera nuevas y frescas. Quiero recuperar esa inercia, saborearla también con los ojos, con el paladar, con la ilusión. Así que voy a recuperar la vieja costumbre de subir al blog al menos una recetilla por mes. Y para ello hoy traigo una, fácil-fácil y riquísima, que también recupero. Qué?

¿Os animáis? 😉

SPLL-recetas

 TALLARINES DE ARROZ CON NUECES

* Ingredientes:

– Tallarines (350-400gr)
– Media col cortada en juliana
– 1 taza de zanahoria rallada
-1/4 taza de cilantro picado
-1/2 taza de cebolla en rodajas
-1/2 taza de nueces tostadas

* Vinagreta:

– 1/4 taza de aceite de oliva
– 1/4 taza de aceite de nuez tostada
-1/4 taza de zumo de limón
-1/4 taza de salsa soja
– 1/8 taza de salsa Thai picante
– Sal en escamas

1- Batir todos los ingredientes de la vinagreta y dejar reposar durante 30 minutos.
2- Cocer los tallarines siguiendo las instrucciones del paquete. Escurrir y reservar.
3- Mezclar las nueces tostadas, los tallarines y las verduras con la vinagreta. Agregar las nueves picadas por encima y servir.

¡Bon appétit! 😉

 

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❥ Esa otra primavera

Que el otoño me recompone es un hecho. Y no sólo porque es la estación en la que mejor me encuentro físicamente (cosa que me motiva) sino porque además me regenera interiormente. El otoño es belleza, es tregua, es mi arrullo particular, mi estación. Pero esta vez siento que me recompone de distinta manera. No sé si por aquello de “si siempre haces las cosas de la misma manera obtendrás los mismos resultados” pero he empezado a mover fichas en diferentes direcciones y posturas. En especial he recolocado mi ánimo mirando al sol, al horizonte, al optimismo, a los cambios y, sobre todo, a la calma que ofrece el bajar los brazos y dejarse llevar. Últimamente tenía la sensación de revivir un bucle demasiado ahogadizo, repleto de angustias y responsabilidades de todo tipo (mías y de los demás), esa manía mía por intentar abarcarlo todo, por controlar las estructuras de ese mecano que hace más amable la vida. No siempre es así y compruebo que es bueno (más que bueno, incluso saludable) el derrumbe de piezas que permite nuevas formas, nuevos giros. Hay que saber delegar, abrir la mano y dejar que todo fluya sin más.

Como si fuera fácil, eh?

Yo estoy aprendiéndolo, o al menos intentando ponerlo en practica poco a poco, día a día. Por suerte el otoño –esa otra primavera de mi alma– es un buen aliado.

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