❥ Emociómetro

SoloPorLaLuz

A veces se me caen silencios del bolsillo. No me doy cuenta y los arrastro pegados a las suelas hasta que fraternizan con algún chicle de fresa y se quedan en el asfalto a jugar sin mí. Es entonces cuando percibo que no los llevo encima y camino a saltitos, ingrávida, hasta que las palabras cruzan la calle en mi dirección. A veces los silencios perdidos vuelven a casa sin ser Navidad, trepan por el balcón, se cuelan por la chimenea y se me escurren por la ducha. A veces salgo a la calle con el pelo enjabonado de silencios sin aclarar…

“¿Cómo se mide un silencio?”
-le pregunté-
“Con un emociómetro”
-me contestó-.

(Joder ¿como no se me ocurrió antes?)

 

🌿 🌸 🌿

 

❥ De erizo y luz

Hace ya algún tiempo me dio por pensar -de esa forma fugaz y llena de suspiros- que me gustaría haberme plantado en los 35 años. Sí. No para siempre, por supuesto, pero sí un poco más. Tenía esos años cuando fui madre por primera vez y ese acontecimiento marcó un hito rotundo en mi vida, un eje desde el cual late mi universo entero. Me gustaría haberme anclado algunos años muchos en los 35 años. Pero no es así, qué le vamos a hacer. También me gustaría decir que he llegado a un punto en el que la madurez me equilibra irremediablemente. Que me atrapa esa gustosa calma de melocotón que poseen quienes saben lo suficiente como para caminar firmes y plenos. Me gustaría decirlo, sí. Pero tampoco sería verdad. Soy una eterna aprendiz de vida. Una aprendiz que, para más inri, pertenece a ese tipo de individuos tocados por una zarpa críptica, pelín compleja y extra sensible. Una complejidad de erizo que solemos esconder bajo una manta de fluidez anestésica, algo huidiza y bastante solitaria. Somos así, del genero “rarito”, pero tampoco duele, eh?

Sé que hay parcelas de mí misma que afortunadamente no llenaré jamás. Y afortunadamente también sé que siempre estaré hambrienta de vida, de semillas, de letras, de ternura, de luz. Sobre todo la que irradian mis hijos, mi amor, mi familia, mis amigos, mi casa y la sencillez de lo cotidiano. Una luz mágica, maravillosa. Una luz como de cien mil luciérnagas.

(o más)

23022018Spll

 

🌿 🌸  🌿

❥ Nada me sabe mejor

Nunca recuerdo cuando se va oficialmente el Otoño. Todo el mundo habla ya de invierno pero… no sé. Tampoco me importa demasiado. Para mí los cambios de estación son puramente anímicos, los rige la luz ambiental y la forma en la que esta es capaz de calarme el pecho. Sinceramente, a este paso creo que llegará Febrero, florecerán de rosa todos-toditos los almendros y yo seguiré proclamando el Otoño. Mi rotundo derecho a él.

Estamos casi a mediados de Diciembre y aún no he puesto ni un adorno navideño. Cosa rara en mí, pero no noto presión alguna, me siento en parte como instalada en un octubre tardío. Así que este año lo cerraré a mi ritmo, a mi aire, agradeciendo la lentitud de mis pasos, la luz tenue y dulce del horizonte, el aire frío que me alisa las mejillas y me enrojece la nariz. Nada, absolutamente nada, me sabe mejor que este instante.

Processed with VSCO with g9 preset

Processed with VSCO with g9 preset

Processed with VSCO with g9 preset

 

1

❥ La luz a mordiscos

No sé en qué momento el otoño se me atascó en el pecho. Frenó repentinamente haciendo un sonido intenso, un chirrido agudo que se volvió alambre y por el cual he ido caminando lentamente, silenciosa, intentando mantener el equilibrio para no despertar al enjambre. Ahora, inmersa en estos días de tregua, me digo que quiero comerme el aire a mordiscos, el sol a mordiscos, el frío a mordiscos, la luz a mordiscos. Así que inspiro fuerte y el otoño vuelve a pedalear. Muy lento, mucho, pero muy directo.

splldic17-1

 

1

❥ Ahora que la luz invita

El Otoño “me sabe” a incienso. No, no, mejor dicho, el Otoño ES incienso. Mientras lo enciendo pienso en hacer galletas, o quizá panellets!,  y me sorprendo porque de un tiempo a esta parte toda yo he cambiado. Antes no me gustaba cocinar, y ahora… Antes me encantaban el bullicio, las voces, el caos, los debates y ahora… Bueno, quizá esos cambios no sean más que saturación, ciclos, situaciones, nudos espaciados del cordón vital. Quizá tengan mucho que ver el cansancio, el otoño, el dolor o las hormonas (a veces creo que las personas no somos más que meros impulsos hormonales) pero estos días tengo los oídos ciegos y son enormes las ganas de recogerme en un pliegue de calma. La luz invita, claro. Tan tenue, tan suave, tan de caricias y arrímate.

Processed with VSCO with h6 preset

 

1

❥ Solo en ella

Estamos en Octubre pero no consigo encontrar el Otoño. Salvo en la luz. En la luz mutante siempre percibo el giro. Y puede llegar a provocarme vértigo pero siento adoración máxima por el cambio, por ese sutil movimiento de todo…

Processed with VSCO with 1 preset

 

1

❥ Nacer torcida

La escucho hablar. Lo hace de forma pausada y con ese sonido de arena que a mí me electriza la dorsal porque es capaz de captar toda, absolutamente toda mi atención. La escucho. Tiene mi edad y la cabeza tan bien hilada que la admiro irremediablemente. La escucho y pienso en mi yo pequeño dando giros sobre la vertical, dando volteretas y ella allí, recta, con los pies alineados, las cosas claras, la letra centrada y arenosa, centrada y lineal, centrada y perfecta. La escucho. Las partículas de sus consonantes forman grumos sobre mis párpados. La escucho y cuanto más lo hago más me crece la certeza de que en algún momento de mi vida me torcí sobre el eje hasta convertirme en una minúscula espiral.

Processed with VSCO with c3 preset

Y una parte de mí, cada vez más grande y fuerte, se siente feliz por ello.

 

1