❥ Incluso más

Las pequeñas cosas me ganan, me pueden, me maravillan. En la naturaleza busco siempre lo reducido, lo chiquito, aquello que permanece escondido. Me haría falta un buen macro…es verdad, (se lo pediré a los Reyes Magos del próximo año). De momento y desde que estrené mi objetivo 50mm 1.4 (bendito wallapop) no dejo de ver el mundo en blanco y negro. Y es como un volver al origen de la magia, al primer chispazo que hizo posible que yo me enamorara prendida y perdidamente de la fotografía.

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Y enamorada me tiene también Spotify, que ha sido como un descubrimiento supremo de este año también, fíjate, con los poquitos días que tiene recorridos. Nunca he sido pionera en nada de internet, ni ganas. Siempre voy a remolque de las novedades por pura pereza, pero eso sí…lo pruebo todo-todito. Lo meneo, lo experimento y si no me gusta lo lanzo sin remordimiento por el balcón del olvido.

Cuando todo el mundo tiene ya más que archiconocido Spotify voy yo y cinco siglos más tarde lo pruebo. Y me apasiono, claro, porque la música es la gasolina de mis alas y me resulta tan necesaria como ese primer sorbo de café. Incluso más.

¡Feliz finde a todos!

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¿Un poquito de música? hoy, como no, una playlist que me encanta! 😉 —> 

❥ Jamás es igual

“Es cuestión de dejar que ellos te encuentren”, le decía ayer a una buena amiga a quien, conociéndome y sabiendo que yo soy doña listas, le costaba creer que este año no me hubiera trazado objetivos ni propósitos ni nada que se le pareciera.

No, no lo hice, es la pura verdad. No sentí el tirón de la primera página, ni la excitación del lienzo en blanco. El 2017 nació de parto natural, y en su primer día abrió los ojitos amaneciendo como cualquier otro. Ha sido hoy, cuando al fotografiar la luz del cielo antes del sol, un propósito ha venido a mí revoloteando en forma de pequeño destello. Y ha venido libre, sin buscarlo ni proyectarlo ni escribirlo en ninguna lista.

Mirarme menos los pies y levantar más la cabeza, ese es un buen propósito para, entre otras cosas, fotografiar aún más amaneceres/atardeceres si cabe. Aunque, obviamente, la mayoría sean a la misma hora y en el mismo lugar. Pero esa es precisamente la magia del cielo, que siempre parece el mismo…pero jamás es igual.

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1er amanecer 2017

¿Un poco de música? —->

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❥ Frío

En el blog han empezado a caer copos de nieve como por arte de magia, me hace gracia mirarlos. Esta ha sido mi primera experiencia bloguera con wordpress y he de decir que me gusta. De hecho en Enero este blog hará un añito ya (jó, quien lo diría). Pero en fin, de momento estamos recién instalados en Diciembre, el mes en el que el Otoño “se rompe” para dejar paso al Invierno. Y la verdad es que tras el cristal el frío ya lo anuncia…

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Buen fin de semana y a disfrutar de larguíííísimo puente quienes lo tengáis! 😉

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❥ Así debe ser

Diciembre ha entrado despacito, caminando por la alfombra de sus recién estrenadas horas con una calma apabullante (uffffff otra de esas palabras con sabor, “apabullante”, se le llenan a una los ojos de plumas y estrellas al pronunciarla). O así lo percibo yo, que tengo un cerebrito medio infantil y receptivo a las locuras. Diciembre llega a paso lento, sin prisas y con el pecho crecido. Sabe que es el último de la lista y eso le da un aplomo infinito. Él se encarga de cerrar la puerta del año así que se cuelga la llave de la solemnidad y nos deja el invierno y la Navidad en bandeja. Cómo no va a gustarme Diciembre? si la tradición Navideña (no soy creyente) me arrima a la calidez, a la magia, a la ilusión de mis hijos que, aunque creciditos, se han empapado de mi irracional ilusión por estos días y la irradian a destajo. Bueno, el pequeño más que el mayor, claro. La adolescencia es una cueva con muy poca ventilación y dónde la fugaz infancia queda relegada a un felpudo de medidas microscópicas. Así debe ser, me digo.

Diciembre entra en casa entelando los cristales y ensanchándome la sonrisa. Pienso devorarte, le proclamo con la frente alta, sin ápice de compasión. Y él, sin inmutarse un pelo, se acomoda sonriente en su trono y de un pestañeo enciende todas las luces del sol.

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