❥ El aullido nocturno

Processed with VSCO with b5 preset

Anteayer no tuve buen día. Soy consciente de que cuando soy consciente (valga la redundancia) de que la cama es el único lugar dónde quiero estar es que estoy muy mal o muy HARTA. Pero HARTA así, en negrita y mayúsculas. Y no sé si fue el hecho de que en casa solo estábamos los perros, los gatos y yo (bueno, y varios nidos de gorriones que me alegran las mañanas y que también cuentan) pero me rompí, implosioné, ¡qué digo! exploté desde la cama directa al techo, con lo limpito que estaba. Volé por la habitación hecha jirones, llena de helio e ira, de ira y dolor, de dolor e impotencia. Y fue esta última, la malnacida impotencia la causante de que me descubriera a mi misma llorando a moco tendido cara al techo, inundando los laterales de una almohada blanca dónde suelo derramar más sueños que lagrimas (una, que nació muy pero que muy poco llorona -creo que ya lo he explicado alguna vez- y optimista hasta la médula, o mejor dicho, con esa fe tan absurda de creer que una puede mejorar las cosas).

Estuve HARTA, pero harta de cuerpo cansado, de noticias familiares que afectan (jó, si afectan) e impotencia grande. Harta de demasiadas cosas en contra, harta de observar un techo de varios metros cuadrados donde yo, de muy niña, le hablaba a Dios. Pero eso fue –sin pretender por nada del mundo herir sensibilidades– antes de descubrir a Peter Pan, a Alicia, a Tambor o a Pongo, el Dálmata. Sí, puedo decir rotundamente que ya de niña cambie mis “rezos” por “el aullido de medianoche”. Y anteayer aullé. Aullé de HARTURA. Aullé de IMPOTENCIA, aullé como una loca con las orejas empapadas por las lagrimas, el pelo enmarañado y los ojos color infierno.

Aullé.

Y en cuanto oí que la casa se llenaba de una voz preadolescente enjugué mis lagrimas y mis orejas a la velocidad de la luz, me recogí el pelo en una cola y sonreí poniendo el aullido en vibración. Un aullido que vibraba suavemente como acunando el corazón y  los pulmones. Y así fue toda la noche, aunque admito que se me olvidó porque dormí de un tirón y de un color profundo, un color mar de plata. Y de pronto amaneció otro día, y de pronto me saludó otro cielo, y noté como el aullido no había cesado sino que se había transformado en sinfonía y ternura (de ahí que durmiera tan bien) y fueron tantos, tantos quienes me contestasteis, tantos quienes respondisteis a ese aullido noctuno que amanecí encendida en mil luces como la aurora boreal,un semáforo o un gusiluz.

Sonreí nada más despertar y hacía días que no lo hacía…

Gracias, millones y millones de veces, GRACIAS, pero qué digo!!!

  “auuuuuuuuuuuuuuuuuu !!!!! “

 

1

Anuncios

❥ Coquettte

Processed with VSCO with hb1 preset

Iba a hablaros de la coquettte (con tres “t”, sí), que es un nombre que me he inventado tan pancha para esta coca integral que está riquísima. Iba incluso a poneros la receta (que os la pondré, palabra). Iba a ello, porque lo que menos quería es que este blog se convirtiera en un compendio de entradas que hablan de operaciones, dolor y días color abanico. Pero he recibido correos tan bonitos, tan dulces, tan de arrullo incitándome a contar como estoy, como sigue mi operación, como va esa pierna y esa pelvis. Porque sí, esta no fue una operación como las anteriores, en esta hubo que reconstruir una pelvis hecha polvo, que suena gordo y alto como una montaña, pero que es llevadero, sobretodo en el día a día. Pero tampoco voy a hablaros de dolores, pasitos cortos ni nada de eso, sino de “algo” que me ha regalado esta operación y que no esperaba. A ver, cuando te pasan situaciones duras siempre (re)descubres a quien tienes a tu lado, a quien de verdad de la buena se preocupa por ti y si no puede venir a verte (he tenido muy pocas ganas de visitas, mea culpa) te envía mensajes escritos con tinta del corazón, y eso se nota y eso abriga tanto, y me siento TAN agradecida ¡Tanto! Gente a mi alrededor, gente del blog, gente maravillosa de Instagram, gente que era anónima o casi y a quienes he redescubierto a través del cariño.

Pero fijaros, tampoco es de eso de lo que pretendía hablaros (ay, como me estoy enrollando, perdón) sino qué, de pronto, ha nacido en mí la necesidad de expresar mi cariño innato, y era algo que yo tenía retenido dentro, encallado en alguna costilla, qué sé yo y a saber porqué. He dicho “Te quiero” tantas veces en estos días, y no lo he dicho en general ni por decir, NO, lo he dicho a la gente que de verdad quiero, a la gente que de verdad me importa, a la gente que con un mero, sencillo, diminuto gesto me ha hecho llorar. Y he llorado, ayyy madre, he llorado tanto estos días que parece que en vez de la cadera me hubieran operado del corazón. O quizá es que sin saberlo han estirado de un cable invisible y el ovillo se ha desenredado y las lagrimas dulces han caído a granel sin miedo ni vergüenza. A saco, como los abrazos largos y los ¡te quiero!

Desenredemos el ovillo, de verdad, vale la pena sentir así, vale la pena abrazar y expresar los latidos, ponerles nombre y redireccionarlos a las personas que de verdad  lo merecen.

Y sobre todo merece la pena vivir sin miedo, con el corazón abierto tan de par en par que te quepa dentro todo el amor del mundo. 

 

1

❥ Breverías de fin de semana

Amanecer sin prisa, desayunar con la paciencia del tiempo en cada sorbo de café, cocinar por placer, (bailar y cantar al hacerlo), elegir una peli entre los cuatro, quedarme dormida en el sofá y soñar con escaleras, comprar para seguir cocinando, para seguir cantando y bailando, ir al teatro a ver Faemino y Cansado (reírnos antes, reírnos mientras, reírnos después), cenar en una pizzeria y pedir ensalada de champiñones con parmesano (mmmm), despertarnos temprano, ver amanecer, preparar verduras al horno, jugar al Catan y comprobar como tu hijo pequeño te gana una y otra vez, seguir riendo, seguir cantando, seguir bailando, tarde maratoniana con maraton man, apagar la tele, deberes, repaso de examen de medio (en mis tiempos “naturales”), encender la chimenea, pegarse a ella, leer mientras el viento golpea los cristales, sentir, abrazar, cocinar, suspirar, dormir, amar….VIVIR.

spllfeb-2

¿Y vosotros?  ¿qué tal vuestro finde? 🙂

1