❥ SOY LA ÚNICA?

Snapchat o el día que enloquecí (y no fue el primero ni será el último).

No se me puede enseñar a mí algo así, no sin pretender que la niña que me habita se desboque como una cabra montesa. Y eso pasó. Me enseñaste la aplicación, Snapcheé, Snapcheámos, nos reímos todos con los filtros y por un momento el plomo se volvió helio. Y encima lo publiqué en los stories de Instagram, y ahora en el blog, que perder el sentido del ridículo es fantástico para el cutis. 😉

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😉 🙂